Wendy Guerra
- Hola, estoy en el aeropuerto, ya llegué pero me van a pesar y tal vez abrir las maletas. ¿Me pueden esperar con calma por favor? Esto va para largo y debo apagar el celular.
Es el inequívoco inicio de los regresos a Cuba. Parecía que todo había cambiado, a ciertas personas ni les pesan, pero no, este mes le ha ocurrido a tres de mis colegas entrando a La Habana.
Aunque llegues ilusionado, con ganas de crear, furioso de alegría por el reencuentro con Cuba, enseguida te desarman en el 'cuéntame tu vida' del aeropuerto. Es la aduana, ese lugar donde los empleados olvidan ser cubanos como tú, con las mismas carestías, urgidos de importar artículos de primera necesidad que en Cuba no se encuentran. Estas personas cumplen órdenes, pero con una actitud distante, vacía; parecen extranjeros quienes nos preguntan por qué cargas lo que cargas al país donde crecimos juntos llenos de necesidades objetivas.
Qué diría El Aduanero Rousseau quien, siendo él mismo un excelente artista,obtuvo un puesto como inspector de provisiones en uno de los accesos a París (por eso el apodo de douanier) y en esos años tanta pintura entró en su maleta para ayudar a completar la paleta de toda su generación, aquella que poco podía comprar para invertir en los cuadros que son hoy parte de la joya universal.
¿Qué traigo? Un enorme catálogo general del Musée d'Orsay, otro de impresionismo abstracto, el que me regaló Inés Tolentino con la retrospectiva de su obra. La poesía completa de José Triana (dedicada por el autor de "La noche de los asesinos") un gran diccionario de francés-español. Traigo cremas, perfumes y condimentos, inciensos, una lámpara de aceite para espantar los mosquitos este verano. Traigo medicinas para el estómago, las gripes, las alergias, los dolores, los mareos; muchas medicinas para repartir y resistir el verano lejos de París, variedades de té, aceite de oliva, una botella de vino tinto, libretas de apuntes, mis dulces preferidos y multicolores de La Durée (casa fundada en 1862); lápices, plumas, zapatos y vestidos, trusas, un cartucho de tinta para mi vieja impresora, ropa interior, abrigos, un caldero pequeño, una cafetera nueva, juntas para mi refrigerador, libros de varios autores de mi generación, aquellos que no encuentro aquí y se prestan interminablemente.
Traigo un costurero, una bolsa para el agua caliente, el aparato para medir la presión y algunos cuadernos de papel pautado. Dos dibujos que compré en la calle a un pintor muy joven que dibujaba agachado en 13 Rue du Four. Dos discos con versiones magníficas de Sonatas de Scarlatti.Quitamanchas, betún neutral y unas goticas para desinfestar el agua.Qué bueno que no traje el original de William Navarrete, él insistió y tenía razón, ahora lo leerían preguntándose por qué un colega carga con el original del otro. Mi secador de pelo, mi champú.
Estas cargas son objetos que van narrando las peripecias de mi cotidianidad, la misma necesidad colectiva de tener y ofrecer todo lo que haga falta a los amigos, ellas van ancladas en el fondo de la maleta para alargar el tiempo de creación confortable en esta isla que amo y defiendo como a pocas cosas en mi vida, esa isla que me dibujo en el avión, idílico pedazo de tierra que me borran de golpe en la confiscación de las fronteras, la culpa es de todos cuando no hay nada y te dejas quitar lo que traes, este problema es de todos pero los aduaneros se comportan como suecos asombrados al abrir tu maleta.
- ¿Qué traen los artistas? ¿Pero, qué se creen estos artistas? ¿Quiénes se piensan que son estos artistas para traer todo eso? Por qué no se buscan un especialista que conozca a los artistas, que sepan por qué traen cuerdas, palabras impresas, abrigos, colores y pastillas para combatir la neurosis que crea todo esta crisis que te espera al llegar, alguien que entienda sobre estos nuevos instrumentos o aparaticos para crear que aun ellos desconocen.
Miro las maletas, me detengo, seguramente algunas de estas cosas las hay aquí o pueden conseguirse en algún momento, pero mi obsesión de no quedarme sin algo necesario me hace cargarlo todo. He pagado un sobrepeso de provisiones y aquí volveré a pagar por ello.
- ¿No traes efectos electrodomésticos o un DVD, un disco duro, un celular para vender?
No traigo más que lo que me mantenga aquí y ahora creando, buscando el siguiente motivo para no salir de un sitio donde hago todo lo posible por sentirme bien.
Éste es el país ideal para trabajar, en este país el tiempo tiene otro carácter, otro peso, el clima y la luz te impulsan a generar ideas increíbles. Es importante que las cosas ya se pongan en su sitio.
En la maleta de Cuba está toda mi vida. Cierren todo y déjeme pasar que en esta valija llega mi alma.
sábado, 15 de junio de 2013
jueves, 13 de junio de 2013
René le responde a Ravsberg
Se confiesa el cubano que espió en EE.UU.
Fernando Ravsberg
El 12 de
septiembre de 1998 el FBI (Oficina Federal de Investigaciones de Estados
Unidos) desarticuló una red de espías cubanos asentados en Miami para vigilar a
los grupos anticastristas.
Varios de ellos
negociaron con la fiscalía y redujeron sus penas, pero cinco agentes (conocidos
como "los cinco de Cuba") se negaron y sus condenas fueron las más
duras, incluso de por vida.
Uno de esos
cinco cubanos era el piloto René González, recién liberado de las prisiones de
EE.UU., tras 14 años de reclusión.
González
accedió a conversar con BBC Mundo sobre su vida como agente, sus actividades en
EE.UU. y sus días en prisión.
¿Por qué aceptó
ir a EE.UU. a espiar?
Yo soy un
cubano de mi generación y crecí bajo la amenaza del terrorismo contra Cuba, yo
recuerdo los secuestros de pescadores, asesinados muchas veces por grupos
terroristas de Miami. Estuve dentro del millón de personas que despidió los
restos de los mártires de Barbados, cuando el avión de Cubana fue derribado (el
6 de octubre de 1976 un atentado explosivo destruyó un avión de Cubana de
aviación en el que viabajan 73 personas desde Barbados; todas murieron). Así que
cuando se me pidió que hiciera esto no lo dudé, me pareció que era mi deber
como patriota.
¿Es ético ir a
espiar a otro país?
Yo creo que es
ético defenderse cuando se es agredido y eso fue lo fui a hacer yo. Hemos sido
agredidos por la potencia más grande del mundo durante muchos años y tenemos el
derecho de defendernos, siempre y cuando no le hagamos daño al pueblo
norteamericano. Nosotros en ningún caso fuimos a dañar a nadie allá, sólo
ejercimos el derecho a la autodefensa.
Cuando tiene
esa doble vida debe conocer también gente buena, ¿no sentió que estaba
traicionándolos?
El factor
humano es complicado, en todos esos grupos hay personas buenas también que
creen en lo que están haciendo, que son manipuladas o que tienen sus
prejuicios. Uno los reconoce, aprendes quien tiene calidad humana y quien no la
tiene. Te das cuenta de que muchas de esas personas en otras circunstancias
hubieran permanecido con nosotros y tú los tratas con el afecto que se merecen.
No quiero
nombrar a nadie para no perjudicarlos allá, pero yo he conocido personas que
fueron oficiales del ejército de Batista, mayores ya, y todavía me tienen como
un hijo y yo los tengo a ellos como padres.
¿Qué tipo de
información buscaban, porque algunos de ustedes trabajaban en una base militar?
Había un
compañero que estaba en una base militar, él pasaba información pública, él
nunca accedió a nada clasificado, nunca lo buscó. Él recopilaba toda la
información pública que podía sobre la base de Cayo Hueso, porque la base puede
ser un punto que de indicios sobre una posible agresión a Cuba.
¿Y los demás a
qué se dedicaban?
Gerardo
(Hernández, otro de los cinco agentes que se negaron a negociar en 1998) era el
que coordinaba las actividades, yo particularmente estaba infiltrado en varios
grupos, en Hermanos al Rescate, en Democracia, en Comando de Liberación Unido y
en otros. Pasé por bastantes grupos, porque a todo el que necesita un
avioncito, le hacía falta un piloto y yo andaba disponible.
Justamente
hablando de Hermanos al Rescate, a Gerardo lo acusan de la muerte de sus cuatro
pilotos. ¿Tuvieron que ver con eso?
No tuvimos nada
que ver, yo diría que la mayor audacia de la fiscalía para politizar el juicio
fue introducir el cargo de Hermanos al Rescate. A Gerardo inclusive no lo
pueden acusar de asesinato, sino de conspirar para asesinar, o sea ponerse en
combinación con otras personas, en este caso el gobierno de Cuba, para cometer
un asesinato, que sería la muerte ilegal de una persona fuera de Cuba; ninguno
de los dos elementos se pudieron comprobar.
¿Entonces por
qué esa dureza en las condenas?
Va más allá del
juicio, es el ensañamiento contra Cuba, yo diría que es una venganza por toda
la resistencia de Cuba. La obsesión del gobierno norteamericano es enfermiza y
conduce a las políticas irracionales de los últimos 50 años.
Las condenas
son una decisión irracional, que responde a la subordinación de la fiscalía a
los terroristas que controlan Miami, el propio jefe del FBI se vanagloriaba de
andar con esos elementos.
Si eso era así,
¿por qué el gobierno cubano le da al FBI la información que provocó vuestra
captura?
(El escritor
colombiano Gabriel) García Márquez fue el conducto para que se realizara en
1998 la invitación a dos oficiales del FBI, a los que se les ofreció cooperar
en la lucha contra el terrorismo y se les entregó una carpeta de evidencias.
Pero la información que Cuba les da no provoca nuestra captura, por la
evidencia se deduce que ellos ya nos tenían bajo investigación.
Además yo creo
que éticamente hablando la lucha contra el terrorismo debería unir a ambos
gobiernos más allá de diferencias ideológicas, yo estoy de acuerdo en que se
coopere con cualquier otro gobierno.
¿Por qué no los
canjean a ustedes como hicieron con los espías rusos?
Wayne Smith,
que fue uno de los embajadores de EE.UU. aquí, dice que Cuba despierta en el
gobierno americano la misma reacción qué la luna llena en un hombre-lobo.
Cuba rompe un
esquema de dominio continental que hasta el triunfo de la revolución no había
podido ser cuestionado y de ahí la rabia. A Cuba se la odia por Girón
(fracasado intento de cubanos de Miami por tomar el poder en la isla en 1961),
por la crisis de Octubre (también llamada crisis de los misiles y se desató en
1962 cuando EE.UU. detectó que había misiles nucleares soviéticos en la isla),
por existir y ser un ejemplo.
¿Les ofrecieron
negociar a ustedes? ¿Por qué no aceptaron? ¿Otros aceptaron?
Sí, claro.
Además ofrecieron buenos negocios, a uno le dieron una condena de cinco años,
estaba acusado de lo mismo que Antonio Guerrero (otro de "los cinco de
Cuba"), o sea que le hubieran dado cadena perpetua. Es muy fácil
aceptarlo, no es tan difícil para alguna gente.
Pero tienes que
humillarte como persona, cuando te ofrecen la negociación los fiscales
norteamericanos te dicen que si no mientes en el estrado y si no haces lo que
te dicen, te vas a morir en la cárcel. Tienes que decidir si mientes o no.
Y tú no ignoras
que estás siendo utilizado como herramienta para acusar a tu país y para
agredirlo, para hacer un expediente contra Cuba. Un agente cubano aceptando
todo lo que los fiscales quieren en contra de Fidel, del gobierno cubano, de
Raúl, hubiera sido un elemento para reforzar ese expediente.
Entonces
estamos hablando de dos elementos que son muy importantes, está tu dignidad
como persona y la defensa de Cuba. Fuimos a una misión que nos podría costar la
vida, no la cárcel, y fuimos para defender al pueblo cubano.
¿Cómo fue el
trato en la prisión?
Mientras éramos
procesados nos pusieron en aislamiento, en la unidad de castigo de la cárcel y
nos mantuvieron allí 17 meses. Realmente nos trataron con mucha dureza, a la
familia se le trató muy mal, se me prohibió ver a mis hijas, la atención médica
era pésima. Trataron de quebrarnos pero tuvimos la fuerza moral suficiente.
Cuando sales de
Miami el asunto político disminuye, ya eres un preso más. También depende del
nivel de custodia de la cárcel. Es un crimen que Gerardo esté en un nivel de
custodia alta, porque esas prisiones son de mucha violencia, con
enfrentamientos muy peligrosos entre pandillas.
Yo tuve suerte
porque yo caí en una cárcel de media, en el área geográfica del este americano,
donde las pandillas no tienen tanta incidencia, y los hechos de violencia eran
más reducidos.
¿Crees que es
justa la propuesta de canje de tus compañeros por Alan Gross (el contratista
estadounidense condenado a 15 años de prisión bajo cargos de actividades
subversivas contra el Estado cubano, luego de ser detenido en 2009 por
distribuir tecnología de comunicaciones a una comunidad judía)?
Yo no sé si
canje es la palabra adecuada, nadie quiere usarla, los políticos son
complicados, pero yo creo que sí. Las seis familias pueden recibir ese
beneficio, yo no creo en la salida unilateral de una de las dos partes, me
parece absurdo, muestra su arrogancia.
Yo no tengo
nada contra el señor Gross, soy del criterio de que el delito político debe
recibir cierta benevolencia, si no es un delito atroz, porque tiene otras
motivaciones que yo respeto de cualquier parte. Yo vería con buenos ojos que se
solucione y que sobre todo se sienten los dos gobiernos y resuelvan todos los
problemas que tienen.
lunes, 10 de junio de 2013
19 instantes de Cienfuegos
| El acústico teatro Tomás Terry |
| Los Cinco miran al parque |
| Al costado del teatro |
| La partitura |
| Público del ensayo |
| Con la camerata Concierto Sur |
| La niña |
| Ensayo de Niurka y Marileny |
| La soprano Bárbara Llanes |
| Trabajadora del teatro |
| Hombre y carretilla |
| Cámara indiscreta |
| Público del concierto |
| Marita Rodríguez y Vicente Monterrey |
| Un balcón |
| El dúo Ondina |
![]() |
| Otro balcón |
| La Notte, deVivaldi |
| La foto del recuerdo |
| Autorretrato |
viernes, 7 de junio de 2013
El suicidio, el capitalismo y la ideología
Por Maciek Wisniewsky
La ideología tirada por la
puerta del boom neoliberal, regresa por la ventana de la crisis. Después
de la caída del “socialismo real” se nos decía que ya vivíamos libres de las
“ilusiones ideológicas”, cuando en realidad estábamos sumergidos en otra
ideología que cubría el brutal avance del capital. El nombre de esta ideología:
“el fin de la historia”.
2) Slavoj Zizek, tratando de levantar el telón de la ideología, desafió su
interpretación marxista (“falsa conciencia”), viéndola como algo inconsciente
grabado en la misma realidad: “No sabemos lo que hacemos, pero lo hacemos”.
Hoy, analizando los acontecimientos alrededor de la crisis (OWS, Primavera
árabe, los indignados), subraya que el objetivo de la ideología era
neutralizar la dimensión de estos hechos, sintomáticos para las nuevas
tendencias en el capitalismo: el paso de la ganancia a la renta, la
conformación de una “burguesía asalariada” y el papel más central del desempleo
donde ser explotado parece un “privilegio” ( The year of dreaming
dangerously, 2012).
3) La “ideología en acción”: las políticas “anti-crisis” según los mismos
dogmas responsables por su estallido y que al resultar contraproducentes –no
traen crecimiento, ni empleos– siguen siendo implementadas (para Zizek esto es
incluso un cinismo postideológico: “sabemos lo que hacemos y lo seguimos
haciendo”). Hay otras cegueras: algunos critican las falsas premisas de
austeridad, pero ignoran su verdadero objetivo: bajar los costos de trabajo y
restablecer la tasa de la ganancia mediante la destrucción del capital muerto y
vivo (la renta es importante, pero la ganancia, fundamental).
4) Privilegiando los “mercados financieros” la ideología encubre los
efectos letales de mala economía. Según The Lancet, los recortes y el
desempleo (en la eurozona ya de 12.5 por ciento, entre los jóvenes de 24.4; en
España de 27 y 57 por ciento, respectivamente) son directamente responsables
por el aumento de enfermedades (en Grecia la mortalidad infantil aumentó 40 por
ciento), depresión y suicidios.
5) Emile Durkheim en su clásico de 1897 ( Suicide. A study in sociology,
1979), distingue cuatro tipos de suicidio: a) egoísta b) altruista c) fatalista
y d) anómico, frecuente en épocas de crisis: desaparecen los viejos reguladores
y no aparecen los nuevos; la disparidad entre necesidades y medios para
satisfacerlos provoca la desesperación. Para él, el suicidio no es algo
individual, sino profundamente social y debe ser abordado desde la sociedad (su
integración y regulación moral).
6) Aunque en España las redes familiares y otros reguladores suavizaron el
impacto de la crisis, la tasa de suicidios subió. Los desahucios por deudas
hipotecarias (casi medio millón desde 2008) ya llevaron a 15 personas a
quitarse la vida. En Grecia los suicidios aumentaron 23 por ciento y en Italia
15 por ciento. En Bulgaria un jubilado se cortó las venas por la cuenta de luz
que sobrepasaba su pensión; durante los disturbios provocados por la austeridad
y precarias condiciones de vida seis personas se prendieron fuego.
7) Mientras las inmolaciones en el “socialismo real” han sido consideradas
como una extrema crítica social –Ryszard Siwiec (Varsovia, 1968) o Jan Palach
(Praga, 1969)–, los suicidios en el capitalismo no encuentran el mismo eco.
Según la visión dominante el capitalismo es “neutral” (para Zizek esto es ideología
at its purest), lo que permite negar que los suicidios tengan algo que
ver con el ataque a los salarios, derechos o pensiones (“en el capitalismo
somos tan libres que hasta nos podemos suicidar”). Tratando los suicidios como
excesos y no síntomas de algo más profundo, los neoliberales de hoy se
comportan como los comunistas de ayer.
8) Lech Walesa, un personaje mediante quien parece hablar la ideología del
capitalismo tardío, después de 1989 decía que “los sindicatos servían para
abolir el comunismo, pero ya no sirven en el capitalismo”; parafraseándolo se
puede decir que “los suicidios servían como una crítica del comunismo, pero ya
no sirven como crítica del capitalismo”.
9) Carlos Marx, en un texto temprano (1846) e insólito ( Sobre el
suicidio, 2012), analizando cuatro casos de suicidios (tres mujeres
víctimas del sexismo y un hombre desempleado) se centra en la crítica de la
opresión de género. Pero introduciendo el concepto de la alienación, subraya
que el suicidio afecta a todas las clases, intensificándose entre los más
desposeídos. Incluso antes de Durkheim lo ve como una cuestión social. Hoy, a
la luz de la ideología, el suicidio deja de ser un problema social, para ser un
acto “individual”.
10) Así se entiende por qué el suicidio de un campesino venezolano (2010)
que se oponía a la reforma agraria (y al “totalitarismo chavista”), fue más
sonado que la inimaginable ola de suicidios de campesinos en India: desde 1995
más de 270 mil, unos 17 mil muertos al año; mientras el primero luchaba por la
“libertad individual” y la propiedad privada, los segundos, víctimas de la
crisis en el campo y la deuda, “no sabían adaptarse”. Lo mismo con los obreros
chinos de Foxconn (iPhone, et al.) que se suicidaban por las extremas
condiciones de trabajo: “deberían estar agradecidos que tenían chance de ser
explotados”.
11) Si tiene razón Emir Sader al subrayar que “los desahucios son un límite
moral del sistema” (El País, 28/2/13), quizás con los suicidios nos
acercaríamos a sus límites estructurales. Recordemos que la de Marx no era una
crítica moral del capitalismo (por explotación, etcétera), sino estructural:
para él, es un sistema ineficiente y desperdiciador, algo oculto por la
ideología, pero visible en la crisis: i) para poder relanzarse el capitalismo tiene
que ir destruyendo mercancías, empleos y vidas humanas; ii) en España, después
de la burbuja inmobiliaria, hay más de 3 millones de viviendas vacías,
mientras la gente se suicida acorralada por los bancos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/06/07/opinion/017a1pol
lunes, 3 de junio de 2013
El supuesto asesino de Neruda
La investigación que se adelanta para determinar las verdaderas causas de la muerte del poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973) apunta a que el misterioso médico que le habría inoculado un veneno es Michael Townley, exagente de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por su sigle en inglés), ya procesado por las muertes del general Carlos Prats y del excanciller Orlando Letelier.
Manuel Araya, quien fuera chofer de Neruda, es querellante en el juicio e identificó a Townley como presunto autor del envenenamiento del Premio Nobel de Literatura en 1971.
“El doctor Sergio Drapper acusa a Price y por las características físicas que da (1,80 de estatura, rubio), seria Michael Townley quien hizo la maldad contra Neruda, y otros dos más que ya están identificados en la investigación que lleva el juez Mario Carroza”, dijo Araya en una entrevista con la agencia noticiosa italiana ANSA.
Townley, casado con la escritora chilena Mariana Callejas, militaba para 1973 en el ultranacionalista movimiento de derecha Patria y Libertad, opositor al gobierno de Salvador Allende (1970-1973) y adepto a la causa dictatorial del general Augusto Pinochet (1973-1990).
Según las averiguaciones, tras el golpe militar, Townley pasó a formar parte de los servicios de inteligencia y en su casa se experimentaba con el gas sarín y otras sustancias químicas que se inocularon a opositores a la dictadura.
Araya agregó que en las próximas semanas se conocerán los nombres de otros dos médicos vinculados con el deceso del poeta. También señaló que esperan los peritajes que se están realizando en EE.UU., incluso un estudio de ADN de María Malvina, hija fallecida de Neruda.
Asimismo, se mostró confiado en que "estamos en el camino correcto", pues han aparecido "más cosas raras" sobre ese 23 de septiembre cuando murió el poeta.
El 19 de septiembre de 1973, ocho días después del golpe de estado que derrocó al presidente socialista Salvador Allende, Neruda, que padecía cáncer de próstata, fue internado de urgencia en la clínica privada Santa María, en Santiago, donde falleció cuatro días más tarde.
Oficialmente, la causa de su muerte fue el cáncer, pero hace dos años Araya afirmó que el poeta fue asesinado mediante una inyección letal y junto a algunos familiares del escritor solicitaron una investigación judicial que está en curso y que conllevó la exhumación de los restos el pasado 8 de abril.
En esa misma clínica Santa María falleció en 1982 el expresidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), cuyo deceso se atribuyó entonces a motivos de salud, hasta que en 2006 se probó que fue asesinado con gas mostaza y talio.
Townley es procesado por las muertes del general Carlos Prats y su esposa, en Buenos Aires (1974), y de Letelier, en Washington (1976), así como por el atentado en Roma al exvicepresidente Bernardo Leighton.
Desde la década pasada vive en libertad y bajo el anonimato que le confiere una identidad reservada que le otorgó la justicia estadounidense a cambio de su supuesta “colaboración”.
fuente: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/06/03/ingestigacion-senala-a-ex-agente-de-la-cia-como-supuesto-asesino-de-neruda-9360.html
martes, 28 de mayo de 2013
Pavón
A mediados de 1966, oficialmente, yo era un recluta de la
unidad 2103, el centro de comunicaciones del Estado Mayor del Ejército
de Occidente. Pero en la cotidianidad era dibujante y periodista de la revista
Venceremos, que pertenecía a la Sección Política. Aquella dualidad sucedía
porque los soldados del Servicio Militar Obligatorio (SMO) no podíamos ocupar
cargos administrativos hasta que no pasáramos año y medio de preparación
combativa (por entonces imperaba la idea de que la contingencia fortalecía la moral). Aunque yo había superado el período requerido, porque hacía ya dos años de que era recluta, continué perteneciendo a dos unidades hasta que ocurrió una gran
reestructuración militar.
Recuerdo la mañana en que reunieron, en el patio del Estado
Mayor, a los oficiales de las diferentes direcciones para comunicarles a qué
unidades serían trasladados. Sólo unos pocos sabían su destino y por eso se
respiraba la tensión. El deseo de la mayoría era quedarse, al menos, en unidades equivalentes a aquellas donde se habían desempeñado, pero a algunos les tocaría ser
trasladados a unidades de combate, monte adentro.
Dadas mis indisciplinas reiteradas, yo daba por descontado
que me iban a enviar al peor lugar posible. Pero gracias a la gestión personal
del teniente Oscar Azúa Casal, mi jefe y director de Venceremos, fui
trasladado a la revista Verde Olivo, órgano oficial de las Fuerzas Armadas,
cuyo director era el primer teniente Luís Pavón Tamayo.
Mi viejo jefe tuvo la gentileza de llevarme hasta la Plaza de la Revolución, donde quedaba Verde Olivo, y de presentarme a mi nuevo jefe. Si Azúa era un combatiente enamorado del trabajo intelectual, uno de los escasos
que había conocido en las fuerzas armadas, Pavón me pareció un intelectual
que realizaba una labor combatiente. Uno no podía equivocarse con su físico enjuto y con aquella voz tan
queda, casi imperceptible, porque su imagen delicada de pronto podía irradiar mucha firmeza. Por
suerte me regañó una sola vez, por cierto con toda razón, cuando hubo una alerta de
combate y tardé unas horas en aparecer... Bueno, fueron dos: la otra fue la
mañana en que vio las fotos que yo había puesto a secar en los azulejos de su
baño… O fueron tres, quizás.
![]() |
| 1967, cumpleaños en la revista Verde Olivo, Pavón mirando a cámara |
Verde Olivo era una unidad militar en plena
Habana y todos los trabajadores de la revista, que por supuesto eran soldados,
se iban a dormir a sus casas… excepto los dos reclutas que prestábamos servicio
allí. De mí solía haber quejas, porque el dormitorio quedaba en la azotea, y
aquella era la zona en que yo practicaba la guitarra. Pero Pavón no escuchó
a los quejosos y nunca me regañó por serenatear a los elementos. Incluso
me felicitó cuando le dije que iba a aparecer en la televisión.
Además de escuchar mis cancioncillas iniciáticas, él había leído
algunas cuartillitas que se me quedaban abandonadas por los burós. De pronto hubo un premio literario de las FAR y me dijo que armara un
libro y lo mandara al concurso de poesía. Cuando iba a cerrar el plazo, se
enteró de que no lo había obedecido (creo que aquel fue el tercer regaño) y me
condenó a pasar la madrugada escribiendo aquellos engendros a máquina, además con dos copias.
Pavón me mostró a poetas, sobre todo cubanos, que yo no sabía que
existían. Gracias a ello otra dimensión de lo nuestro se me abrió para siempre.
Por él conocí a Eliseo Diego, a José Zacarías Tallet, a Fayad Jamís, a Rolando
Escardó. Me prestó, además, la primera edición que yo viera de los sonetos completos de
Shakespeare, y cometí la impudicia de devolvérsela 20 años más tarde –eso sí,
mejor encuadernada.
En días pasados, estando en Buenos Aires, supe que había
fallecido, y la verdad es que lo estoy sintiendo mucho. He pensado en aquel hombre de Holguín que fue tenedor de libros, maestro, vendedor ambulante, mozo de limpieza, profesor de Literatura, abogado, periodista y soldado. He pensado en su primer libro de poesía, "Descubrimientos", donde se puede leer:
"...Todas aquellas cosas que hasta
entonces poblaron el universo
yacen sumidas en el aire amarillo y gris que ya no respiramos.
Entonces,
me veo allí,
sentado sobre la hierba,
con los pies desnudos y sucios
rascándome una nigua."
"...Todas aquellas cosas que hasta
entonces poblaron el universo
yacen sumidas en el aire amarillo y gris que ya no respiramos.
Entonces,
me veo allí,
sentado sobre la hierba,
con los pies desnudos y sucios
rascándome una nigua."
En la etapa en que Pavón dirigió el Consejo Nacional de Cultura, hubo injusticias con algunos escritores y artistas, por culpa de visiones estrechas. Creo que se ha exagerado su responsabilidad en
aquello. Pienso que es necesario analizar el entonces más profundamente, desde diversos ángulos, para no caer en otro tipo de extremismo. Así algún día se podrá decir, con fundamentos, que sí, que hubo errores, pero que no
todo fue gris en aquel quinquenio.
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